A veces no hacen faltan demasiadas palabras para decir algo, a veces pocas letras muestran mucho más que lo que dicen, y el papel se transforma en alas que te llevan. A veces necesitamos muchas palabras y nos enredamos en hermosos palabreríos y usamos palabra y palabritas, pero otras veces, sólo con pocas lineas dibujamos horizontes infinitos y arco iris mágicos y ponemos allí toda la humedad de las manos ansiosas. No es fácil la ácida brevedad, a veces tan desafiante y escurridiza para quienes amamos escribir, pero sin darnos cuenta muchos relatos no requieren mucho más que esas cortas frases para denunciar, comunicar, transmitir y transformarlo todo, y eso los vuelve maravillosos...
La vaca y el niño.
La vaca se sentó en la mesa y se relamió el hocico, ansiosa por degustar un exquisito niño a la parrilla.
-¿cómo podes comer niño? Le reprochó su hija ternerita.
-Es que los precios de la carne adulta están imposibles, se han ido a las nubes, además no deberías alarmarte, si a los niños los crían para eso, imaginate si no los comiéramos, ¿que haríamos con tantos niños?
En pareja.
Antes luchaba constantemente contra mis miedos, pero ahora convivo con ellos en la más típica relación de pareja. Después de tantos años, ya casi no nos comunicamos, perdimos el contacto y dormimos juntos por costumbre. Ahora tengo miedo de perderlos.
Lengua larga.
Y a veces mentía por mentir, sin sentido alguno, burlándose de su propia ética. Nunca supo bien porqué lo hacía, ni si de algún modo complejo encontraba satisfacción en inventar verdades.
No se había preocupado hasta el día que se descubrió mintiéndose a si misma y se asustó. Supo que las mentiras no sólo tienen patas cortas, también tienen la lengua muy larga.
julia
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:D
ResponderEliminargracias!