Las letras hablan y desafían al silencio oportunista...
Adentro mío todo brota y grita en palabras descoordinadas...escribe! escribe! y obedezco llevada por la intuición.
¿ que escribo si escribo?
pero no hay tiempo de respuestas ni de preguntas, los dedos bailan solos, casi sin mi...entonces escribo.
Y para que? Para quién? Para encontrarme, escribo para buscarme. Que importa el sentido, la coherencia, lo que hubiera dicho Poe si me viera así, despedazada de vocablos, o lo que diría mi abuelo que cuidaba cada palabra y las absorbía lentamente, yo me agito de ansiedad descriptiva y voy sin rumbo fijo a decir algo, a decirme.
Y si me leo, me encuentro allí, repartida en una hoja, hecha forma, hecha tonos, hecha colores, y es un espejo, lo que escribo es un reflejo.
A veces voy distraída por alguna vereda de Rosario y como una puñalada trapera me sorprende alguna idea que tambalea y necesita ser escrita,puesta en acción.
Ando alborotada sacando papelitos del bolso,minúsculos, grandotes, brillosos,y para colmo siempre es difícil encontrar una lapicera que funcione.Tiempo antes o tiempo después descargo, y me alivia saber que la idea que me ahogaba,ya no morirá,al menos por ahora.Muchas veces la madrugada me encuentra haciéndole el amor a mis palabras y leyéndome, como descubriendo a otra, la que escribe para que yo la lea.

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