miércoles, 15 de octubre de 2008

Las letras hablan y desafían al silencio oportunista...

Adentro mío todo brota y grita en palabras descoordinadas...escribe! escribe! y obedezco llevada por la intuición.


¿ que escribo si escribo?


pero no hay tiempo de respuestas ni de preguntas, los dedos bailan solos, casi sin mi...entonces escribo.

Y para que? Para quién? Para encontrarme, escribo para buscarme. Que importa el sentido, la coherencia, lo que hubiera dicho Poe si me viera así, despedazada de vocablos, o lo que diría mi abuelo que cuidaba cada palabra y las absorbía lentamente, yo me agito de ansiedad descriptiva y voy sin rumbo fijo a decir algo, a decirme.

Y si me leo, me encuentro allí, repartida en una hoja, hecha forma, hecha tonos, hecha colores, y es un espejo, lo que escribo es un reflejo.

A veces voy distraída por alguna vereda de Rosario y como una puñalada trapera me sorprende alguna idea que tambalea y necesita ser escrita,puesta en acción.

Ando alborotada sacando papelitos del bolso,minúsculos, grandotes, brillosos,y para colmo siempre es difícil encontrar una lapicera que funcione.Tiempo antes o tiempo después descargo, y me alivia saber que la idea que me ahogaba,ya no morirá,al menos por ahora.

Muchas veces la madrugada me encuentra haciéndole el amor a mis palabras y leyéndome, como descubriendo a otra, la que escribe para que yo la lea.

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