miércoles, 15 de octubre de 2008

Atardeciéndome

Me atardezco en la soledad de una sombra pizpireta

Me revuelco en el barro de los besos que se van de viaje hasta mañana


Y un centello naranja sin permiso me atraviesa entera y me seduce

Me deja abandonada en la despedida del sol que aún agoniza


Acaso nadie me ve oscureciéndome en aquel sitio oculto y sigiloso

Es el espacio que construí antes que muera el día fusilado por una estrella


Y comienzo a temblar de miedo por si nunca más amanece

Y quedo en la penumbra de mis incertidumbres que se abalanzan sobre mi conciencia.


Pero todo fluye en el cosmos ondulándome

Y unos ojos me invitan a mirar desde otro lado


Entonces soy calma y energía

Y el cielo baila un tango luminoso sólo para mí.

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