domingo, 14 de septiembre de 2008


Me gustaría ser panadero, y que me soplen suavemente en el aire... volar con la brisa, repartirme en millones de pequeños e ínfimos pedacitos... desplomarme en el espacio, y flotar hasta deshacerme...

Me gustaría tener tiempo para fabricar más sueños... y la valentía de no correr de mis miedos, si no volar junto a ellos... Y en un descuido inocente oler tu cuerpo mientras dormís a mi lado, y guardarme tu esencia en la piel, las manos y la memoria, para que nunca me amenace el olvido...

…Valorando lo pequeño que se sucede a mi lado como una gran maravilla cotidiana. Fundiéndome en tu cuerpo, para ser más libre mañana...

Y quizás ser mucho más hábil, más sagaz, más veloz, y no necesitar tanto tiempo y esfuerzo para todo...

…Aunque siempre viene bien no apresurarse.

Seguir teniendo ilusiones y quimeras para regalarlas a quién ande falto de magia...

Y esta ansiedad desordenada que se pregunta y desea, que busca redefinir su existencia cada mañana…

que siga viva, que siga…

lunes, 1 de septiembre de 2008


Lloró mucho y todo junto, tanto que dejo en el piso una capa de espuma gomosa color grisácea, peligrosamente resbaladiza.

Su angustia se expandió aquella noche fría por cada callejón de la ciudad, y la encontró adormecida al alba, con los labios secos, hinchados, y los ojos hundidos en dos diametrales ojeras moradas.

Pudo ver que todo a su alrededor transpiraba fatiga y tristeza, y que sus lágrimas se habían cristalizado formando una fina seda que desde ese día se enroscó en el cuello, como marca del dolor.