
Yo me quiero mudar a tu ombligo.
amontonar besos para dártelos todos juntos y vertiginosos,
no sea cosa que el instante se nos escape de entre los dedos
y lo efímero nos invite a su despedida.
Yo quiero convidarte siestas cuando no puedas dormirte,
sin mapa, sin llaves, sin rumbo para el deseo,
y algún bolero falaz para desparramarnos por el piso
y violarnos la boca con una falta de moral importante.
Yo quiero desafiarte, vamos a darnos guerras, vamos a darnos fiestas,
saltar las sombras y sangrarnos de ansiedad entre las luces,
colgarnos de algún tren hacia ningún lado y narcotizarnos de miedo,
quizás la luna baje alguna noche y al fin debata con nosotros del amor.

Mi ombligo no es un lugar digno para vivir. Tiene pelusa y es poco espacioso. Ya se que es a otro ombligo al que te pretendes mudar, pero me imagine como hogar y me vislumbre poco apto.
ResponderEliminar