lunes, 1 de diciembre de 2008
una historia más complicada y más vueltera que no se qué...
no quería empezar la historia, amagaba y se quedaba ahí...
una historia que te ponía nerviosa,porque no decía nada...
Había esta historia molesta y había alguien que la escribía más molesta todavía
La historia era como el cuento de la buena pipa, insoportable,irresistible, deliciosa, te atrapaba en frases hechas y no hechas todavía.
La historia no iba a empezar nunca,nunca, nunca, y era en vano insistir, hay historias que dan vueltas,que amenazan con empezar pero son sólo intentos, bocetos, quedan en papeles desordenados, y mueren en ese corto tiempo entre el deseo y la necesidad.
viernes, 28 de noviembre de 2008

jueves, 20 de noviembre de 2008
La vaca y el niño.
La vaca se sentó en la mesa y se relamió el hocico, ansiosa por degustar un exquisito niño a la parrilla.
-¿cómo podes comer niño? Le reprochó su hija ternerita.
-Es que los precios de la carne adulta están imposibles, se han ido a las nubes, además no deberías alarmarte, si a los niños los crían para eso, imaginate si no los comiéramos, ¿que haríamos con tantos niños?
En pareja.
Antes luchaba constantemente contra mis miedos, pero ahora convivo con ellos en la más típica relación de pareja. Después de tantos años, ya casi no nos comunicamos, perdimos el contacto y dormimos juntos por costumbre. Ahora tengo miedo de perderlos.
Lengua larga.
Y a veces mentía por mentir, sin sentido alguno, burlándose de su propia ética. Nunca supo bien porqué lo hacía, ni si de algún modo complejo encontraba satisfacción en inventar verdades.
No se había preocupado hasta el día que se descubrió mintiéndose a si misma y se asustó. Supo que las mentiras no sólo tienen patas cortas, también tienen la lengua muy larga.
julia
domingo, 26 de octubre de 2008

Podría tejer sueños con papel glasé de colores,esos cuadraditos y colgarlos en los jacarandá que adornan los bulevares...
y dormir siestas toda la vida acurrucada en su almohada...
y cantar bajo la lluvia
y tomar mates en una plaza
y jugar sintiéndome una niña
y amar hasta las venas y conductos y arterias
y enamorarme de las cosas simples
y mirar atardeceres
y oler su piel en las madrugadas
y apostar cosas para no cumplirlas
y escribir aún sin manos
y reír hasta que duela
y ser yo con todo lo que tengo
y ser libre aún en esta cárcel
y dormir entre sahumerios y sonidos
y conocer gente maravillosa que te cambia la vida
y construir un mundo distinto
y lograr que alguien este mejor
y abrazar fuerte,fuerte,fuerte
y besar con magia
y sentirme así....
miércoles, 15 de octubre de 2008
Atardeciéndome
Me atardezco en la soledad de una sombra pizpireta
Me revuelco en el barro de los besos que se van de viaje hasta mañana
Y un centello naranja sin permiso me atraviesa entera y me seduce
Me deja abandonada en la despedida del sol que aún agoniza
Acaso nadie me ve oscureciéndome en aquel sitio oculto y sigiloso
Es el espacio que construí antes que muera el día fusilado por una estrella
Y comienzo a temblar de miedo por si nunca más amanece
Y quedo en la penumbra de mis incertidumbres que se abalanzan sobre mi conciencia.
Pero todo fluye en el cosmos ondulándome
Y unos ojos me invitan a mirar desde otro lado
Entonces soy calma y energía
Y el cielo baila un tango luminoso sólo para mí.
Las letras hablan y desafían al silencio oportunista...
Adentro mío todo brota y grita en palabras descoordinadas...escribe! escribe! y obedezco llevada por la intuición.
¿ que escribo si escribo?
pero no hay tiempo de respuestas ni de preguntas, los dedos bailan solos, casi sin mi...entonces escribo.
Y para que? Para quién? Para encontrarme, escribo para buscarme. Que importa el sentido, la coherencia, lo que hubiera dicho Poe si me viera así, despedazada de vocablos, o lo que diría mi abuelo que cuidaba cada palabra y las absorbía lentamente, yo me agito de ansiedad descriptiva y voy sin rumbo fijo a decir algo, a decirme.
Y si me leo, me encuentro allí, repartida en una hoja, hecha forma, hecha tonos, hecha colores, y es un espejo, lo que escribo es un reflejo.
A veces voy distraída por alguna vereda de Rosario y como una puñalada trapera me sorprende alguna idea que tambalea y necesita ser escrita,puesta en acción.
Ando alborotada sacando papelitos del bolso,minúsculos, grandotes, brillosos,y para colmo siempre es difícil encontrar una lapicera que funcione.Tiempo antes o tiempo después descargo, y me alivia saber que la idea que me ahogaba,ya no morirá,al menos por ahora.Muchas veces la madrugada me encuentra haciéndole el amor a mis palabras y leyéndome, como descubriendo a otra, la que escribe para que yo la lea.
miércoles, 8 de octubre de 2008
Tan difícil se me hizo que muchas veces escribí agradeciendo lo que fue, o recordando el pasado que fue pleno,pero nunca pude escribir ni transportar al papel esa sensación de "ya no es ni será mañana" porque aún en la firme convicción que no quería seguir construyendo con ese otro,aún sintiendo pena más que congoja no podía poner en palabras porque me dolía, o mejor dicho,que era lo que estaba dejando ir.
Con mi último adiós se fue una parte grande de lo que fui,y ya no soy aquella ni volveré a serlo, también dejé sueños, algunas cosas buenas que olvidé y varias manchas en su alfombra.Dejé palabras sueltas, abrazos, besos, un futuro inventado, vida en conjunto imaginada.Esas cosas que uno hace cuando ama ,esa ingenuidad errante del enamorado.Inauguré otra forma de pensarlo, una lejana, olvidada en el tiempo hasta ya casi ni saber como era hacer el amor con él, ni como era su olor, ni el sonido de su risa.Esas cosas que uno hace cuando olvida.
Y sin más me dispuse a seguir la vida, le pegué unas curitas al corazón y con miedo pero decidida me animé de nuevo a entregarlo.Dormirá por siempre aquel beso que me estremeció entera, en algún rincón de mi pasado, dormirá cómplice el pedazo de vida que fuimos, seremos eternamente lo que no fue.
Este poema de Idea Vilariño dijo todo lo que yo no:
YA NO
Ya no será
ya no
no viviremos juntos
no criaré a tu hijo
no coseré tu ropa
no te tendré de noche
no te besaré al irme
nunca sabrás quién fui
por qué me amaron otros.
No llegaré a saber
por qué ni cómo nunca
ni si era de verdad
lo que dijiste que era
ni quién fuiste
ni qué fui para ti
ni cómo hubiera sido
vivir juntos
querernos
esperarnos
estar.
Ya no soy más que yo
para siempre y tú
ya
no serás para mí
más que tú. Ya no estás
en un día futuro
no sabré dónde vives
con quién
ni si te acuerdas.
No me abrazarás nunca
como esa noche
nunca.
No volverá a tocarte.
No te veré morir.
domingo, 14 de septiembre de 2008

Me gustaría ser panadero, y que me soplen suavemente en el aire... volar con la brisa, repartirme en millones de pequeños e ínfimos pedacitos... desplomarme en el espacio, y flotar hasta deshacerme...
Me gustaría tener tiempo para fabricar más sueños... y la valentía de no correr de mis miedos, si no volar junto a ellos... Y en un descuido inocente oler tu cuerpo mientras dormís a mi lado, y guardarme tu esencia en la piel, las manos y la memoria, para que nunca me amenace el olvido...
…Valorando lo pequeño que se sucede a mi lado como una gran maravilla cotidiana. Fundiéndome en tu cuerpo, para ser más libre mañana...
Y quizás ser mucho más hábil, más sagaz, más veloz, y no necesitar tanto tiempo y esfuerzo para todo...
…Aunque siempre viene bien no apresurarse.
Seguir teniendo ilusiones y quimeras para regalarlas a quién ande falto de magia...
Y esta ansiedad desordenada que se pregunta y desea, que busca redefinir su existencia cada mañana…
que siga viva, que siga…
lunes, 1 de septiembre de 2008

Lloró mucho y todo junto, tanto que dejo en el piso una capa de espuma gomosa color grisácea, peligrosamente resbaladiza.
Su angustia se expandió aquella noche fría por cada callejón de la ciudad, y la encontró adormecida al alba, con los labios secos, hinchados, y los ojos hundidos en dos diametrales ojeras moradas.
Pudo ver que todo a su alrededor transpiraba fatiga y tristeza, y que sus lágrimas se habían cristalizado formando una fina seda que desde ese día se enroscó en el cuello, como marca del dolor.
lunes, 25 de agosto de 2008
Atomo absurdo

-Ahí están, allí vienen a buscarte-escuché que me susurraba con voz temblorosa quién estaba en la cama de al lado.
Era la hora temida para mí, escuchaba los pasos firmes que se acercaban por el pasillo angosto y lúgubre. En algunos momentos iba a ser arrastrada sin piedad ni paciencia al pelotón de fusilamiento.
Cuando sentí la presencia fatal de mis ejecutores, el ruido de unas llaves pesadas abriendo aquella jaula que encerraba lo que quedaba de mis sueños, el miedo recorrió cada centímetro de mi cuerpo y la angustia me consumió entera. Sentí a la desesperación penetrar mis huesos cansados, entregados a su suerte, dispuestos a no resistir el más mínimo forcejeo.
Allí me desperté, exaltada, nerviosa, transpirando. Lejos del alivio de quién aleja una pesadilla, me veía invadida otra vez por aquel sueño aterrador, persistente y premonitorio. Alguna de estas noches la pesadilla se volvería palpable, real, algún día vendrían a buscarme y ya no tendría que imaginar el momento del encuentro con la muerte.
La ansiedad de lo inevitable me envolvía, y aunque de a momentos quería extender la agonía de vivir esperando el final, por otros, deseaba con intensidad que la noche fijada llegara por fin y terminara así con mis días asfixiantes.
Mientras, sólo podía esperar y ver las horas vacías consumirse sin sentido, en aquella celda fría, oscura, pequeña, sucia. Sólo podía respirar ese clima pesado, cargado de tristeza que me cerraba el pecho en cada bocanada de aire.
En las noches eternas, con la dificultad para conciliar el sueño, me acostaba boca arriba en el colchón duro e incómodo con el que convivía, y recordaba momentos en dónde había sido feliz, y entonces casi lograba sonreír.
Otras veces, abatida, había tratado de imaginar cómo sería aquel lugar horroroso llamado “Pelotón de fusilamiento” con ese nombre tan solemne, pero cada vez que lo intentaba, la impotencia de mi destino inevitable llenaba mis ideas de amargura. Acaso era en vano tratar de imaginar un lugar tan fatídico, de todas formas no tendrían siquiera la intención de invitarme a mirar la vida por última vez.
Seguro me vendarían los ojos, tampoco me dejarían expresar el remolino de sensaciones que en aquel momento sentiría, y sin duda alguna, no me preguntarían si tengo algún mensaje que quisiera hacerle llegar a alguna persona, porque mis palabras para ellos no valen nada, y cada día que pasa, yo también me convenzo de eso.
Entre tanta oscuridad, había olvidado el color del cielo las mañanas de primavera, y el olor de las margaritas de mi jardín, extrañaba los ocasos al borde del río, tocando la guitarra, compartiendo ilusiones con las personas que amaba.
Me había acostumbrado a un olor nauseabundo, a convivir en la más indigna precariedad, entre la humedad, los roedores, y mi cuerpo descuidado, desnutrido adornado de moretones. Al principio había construido una sensación de repulsión hacia mí, sentía asco de verme en la más inhumana humillación, con el tiempo, aprendí a aceptar aquel retazo de persona en la cual me habían convertido.
Una madruga al fin llegaron a mi celda, los esperaba despierta, como siempre lo estaba la mayor parte de la noche, pero al darme cuenta que la hora inevitable se incorporaba ante mis ojos, lejos de temer, me levanté sin prisa, tomé aire y caminé hacia mi destino a paso firme, tranquila, disfrutando la más hostil de las situaciones vividas en mi corta existencia. Me había alimentado de miedo durante tanto tiempo, que en ese instante no pude más que sentir satisfacción, y mientras me vendaban los ojos, me sonreí.
domingo, 24 de agosto de 2008
Poema Ombligo

Yo me quiero mudar a tu ombligo.
amontonar besos para dártelos todos juntos y vertiginosos,
no sea cosa que el instante se nos escape de entre los dedos
y lo efímero nos invite a su despedida.
Yo quiero convidarte siestas cuando no puedas dormirte,
sin mapa, sin llaves, sin rumbo para el deseo,
y algún bolero falaz para desparramarnos por el piso
y violarnos la boca con una falta de moral importante.
Yo quiero desafiarte, vamos a darnos guerras, vamos a darnos fiestas,
saltar las sombras y sangrarnos de ansiedad entre las luces,
colgarnos de algún tren hacia ningún lado y narcotizarnos de miedo,
quizás la luna baje alguna noche y al fin debata con nosotros del amor.
jueves, 21 de agosto de 2008
Algo de magia
La vida es un poco esto, volver a buscarse, a encontrarse y descubrir que hay cosas que nos faltan aprender.
De golpe te cruzas un ser distinto, que te llena de una intensa humanidad que brilla, un ser que no esta muerto, que tiene más vida que otros, y de pedazos y retazos construye sueños.
Un ser como desencajado, venido de otro planeta, pero con algo de magia, y allí se produce un cambio, que no se sabe bien qué es. Pero se produce y para siempre.
Y entonces no podemos olvidar de que afuera hay una noche, de que sabemos cantar, que la vida sigue viviendo, aunque intentemos morir o matarla.
Y entonces no podemos renunciar a la locura de un beso, al aire cálido de enero, a un ocaso frente al río, a una valija cargada de utopías para llevarla colgando...
Sabemos que la vida espera, siempre espera, mientras aprende a ser vida.
(Un poco mío, un poco de M. Hortensia Lacau, de su libro “Con algo de magia”).
En el medio

Entre hojas sueltas y desparramadas
Entre libros,lápices,y ropa en el suelo
Entre ser y no ser
Entre antropología,sociología y arte
Entre danzas de todo tipo y colores
Entre cuentas pendientes,y teléfonos
Entre irme y quedarme
Entre entregarme y defenderme
Entre volar y caminar lento
Entre contigo y sin ti
Entre ustedes y nosotros
Entre moretones y curitas
Entre olvido,perdón y recuerdos
Entre delirios y coherencias
¿Cuántos entres me faltarán para entrar en algún lado?
Pequeño relato violeta
Entró desnuda a la estación, dando saltos apurados. La corría la policía desde la plaza, dónde se había despojado de la ropa y de la vergüenza.
Un muchacho la miró con pena, y quiso gentilmente darle su abrigo, era una mañana un poco fría para toda esa desnudez.
La muchacha se deshacía en una piel blanquísima, y tenía unos ojos castaños tiernamente desquiciados.
Ante la mirada atónica de la gente, sintió pudor, y se tapó con unas manos temblorosas sus partes íntimas.
Sus ojos luminosos, se cristalizaron hasta perderse en el infinito, más de un espectador se sintió estremecer de angustia, la pobre muchacha desnuda, comenzaba a llorar.
El muchacho del abrigo, se acercó y le preguntó si estaba bien, el cielo se empezaba a oscurecer y las nubes tornaban a un hermoso color violeta. Ella respondió con la cabeza, y le dijo que si, mientras miraba al cielo asombrada.
Volvió a insistir el muchacho con su sincera gentileza, y sacó de su bolsillo algunas monedas y dos billetes. La muchacha le dijo que no, en un silencioso gesto. De pronto, toda la tristeza que se perpetuaba en su rostro desapareció en la más dulce sonrisa, la escena del cielo violáceo la había llenado de vida.
Para ese entonces, la perfecta inmovilidad, el tiempo sin tiempo, las almas flotando, el aire volando, se quebraron en el grito de la policía que pedía detengan a la loca desnuda.
La muchacha esperó el encuentro inevitable, y se rió de su suerte.
Mientras la subían al móvil, le gritó al muchacho gentil: “Que utopía es la libertad, y sin embargo no dejo de soñarla”
