domingo, 24 de marzo de 2013



y si muero de memoria
que me entierren con lucha


miércoles, 8 de julio de 2009

Que será de este impulso, que muere y renace, de ser libre. Que será mañana, cuando quizás, todo siga siendo predecible.

¿Seré yo la misma?

¿Será el mismo impulso?

¿Será igual el río?

miércoles, 10 de junio de 2009

enamorada de las letras
y las palabras


y de los viajes
y de la gente que vive y muere por un ideal.

domingo, 31 de mayo de 2009

Transmutar


Transmutar, transmutarme.

Mudarme de frente y de costados.

Hacerme, deshacerme, reciclarme.

Incomodarme de incertidumbre.


Habilitarme para ser otra.

Despertar mi lado dormido

Reencontrarme con el deseo

Volar por un espacio sin tiempo.


Inundar, inundarme.

Desvestir sensaciones

Caminar pasos en la tierra

Desordenarme. Y ser.

No tejo sueños para mañana
necesidad de utopía tengo hoy.

lunes, 2 de marzo de 2009

En busca de latinoamérica.

Allá lejos, dónde termina la bahía, se ven unos niños morenos que corren y juegan. Se revuelcan en la arena y se entrelazan, y se desenredan. ¿Acaso ellos serán Latinoamérica?
La tierra es tierra, y los lugareños la trabajan como pueden, o deberíamos decirle como deben.
Las palabras son difíciles, se escapan de los diccionarios y se van nadando por el lago titi caca. ¿Cómo se escriben, dónde se perdieron? La gente dice que no sabe, no saben cómo se dice, ¿y cómo se escriben? Tampoco saben.
Entonces algunos miran preocupados la cosecha y otros sonríen como si nada sucediera. Cuantas mujeres curtidas al sol, cuantos niños sin niñez. Acá se piensa distinto, quizás porque la vida es otra o porque el pan no sobra, o porque el cielo es menos celeste para algunos.
Latinoamérica rebalsa pero no la veo. En los rostros hay rastros, y en los silencios se inunda el aire de voces que callan (qué lo digan, qué lo digan de una vez, que lo griten, que lo saquen de adentro tanto que no quepa en el mapa, el mapa que está lleno de agujeros, de gente que vive en los agujeros). ¿Los agujeros serán Latinoamérica?
Sólo levantar la vista para empaparse de su belleza, de sus vientos de montañas, ríos y lagos, ruinas de otros tiempos robados, pero Latinoamérica se esconde ante las preguntas ¿habrán robado también las respuestas?
Y allí, en cualquier rincón de su extensión, una humanidad que flota en los ojos de una niña o en las manos de un viejito con sombrero. Y miles y miles de pies cansados que caminan rutas compartidas, que sufren las mismas lluvias, que se acompañan en los días que transcurren religiosamente y nunca frenan.
Cuantas cosas de estas tierras que nadie nunca ha mirado. En cada casa una historia, algún mito que duerme en el horno de barro, que se amasa, que se huele, cuanta magia entre el adobe y la paja, entre la coca y la chicha.
¿Y dónde ha muerto entonces tanta vida? ¿Quién es dueño de la tierra, si los que han nacido en ella pagan alquiler?
Latinoamérica late, en la calidez y en el caos, en su crueldad y su lucha, en su injusticia y su arte.
Y no se puede caminarla sin contradicción, sin enjuagarse la boca de impotencia por tanto engaño, que ha dejado tanta verdad dolorosa.
Por eso uno no puede recorrerla sin intentar buscarla, sin preguntarse por ella, sin desear absorberla.
Entonces uno cae en la vieja trampa, y se enamora como cuando uno ama lo imposible, con tanta fuerza y tanta ilusión que la sufre y la sangra, y dejarla morir, es morirse, y luchar por ella, una necesidad.

lunes, 1 de diciembre de 2008

Había una historia que...
una historia más complicada y más vueltera que no se qué...
no quería empezar la historia, amagaba y se quedaba ahí...
una historia que te ponía nerviosa,porque no decía nada...
Había esta historia molesta y había alguien que la escribía más molesta todavía
La historia era como el cuento de la buena pipa, insoportable,irresistible, deliciosa, te atrapaba en frases hechas y no hechas todavía.
La historia no iba a empezar nunca,nunca, nunca, y era en vano insistir, hay historias que dan vueltas,que amenazan con empezar pero son sólo intentos, bocetos, quedan en papeles desordenados, y mueren en ese corto tiempo entre el deseo y la necesidad.